Programa de radio en XEU: En confianza

Una charla en confianza con Joan Carles Guisado, incluye recomendación de libros.

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La verdad, esa gran versión | Babelia | EL PAÍS

Foto¿Verdad o versión? La alianza entre realidad y literatura, entre lo vivido y lo contado, es un matrimonio tan inquebrantable como tambaleante. Y fantasioso. ¿O acaso alguien puede poner la mano en el fuego por la autenticidad de un recuerdo, de una historia, o por la originalidad de una frase, una trama, una obra? Las sensaciones pueden ser dignas de creer, y ni con esas, pero los episodios de la vida propia y ajena trasladados al ISBN pueden ser espejos cóncavos de los que no hay que fiarse. Las razones últimas de la creación están, o pueden estar, en la deformación.

Tres escritores en mayúscula y una lúcida psicóloga reflexionan desde distintos puntos de vista sobre la verdad y la literatura en sendos libros imprescindibles para frikis de un género minoritario, sí, pero irresistible: la escritura sobre la escritura. Sobre el arte, sobre los motores de la creación. Son: Cuarenta y un intentos fallidos, de Janet Malcolm (Debate); El buen relato, que recoge un intenso debate entre el Nobel de Literatura J. M. Coetzee y la psicóloga Arabella Kurtz (Literatura Random House), y Hambre de realidad, de David Shields (Círculo de Tiza). A través de estilos y géneros dispares, pero todos situados en el terreno de la no ficción (reportajes, correspondencia y una colección de tesis y aforismos), los cuatro autores miran hacia el interior de sí mismos o de sus personajes en busca de algo tan difícil de agarrar como el modo y la razón por los que, en medio de la confusión, escribimos, pintamos, creemos en el arte.

“No existe lo real como algo acordado; solo hay versiones de la realidad”, responde David Shields (Los Ángeles, 1956). “Me interesan la escritura y la lectura como una metáfora de la condición humana”.

Su libro Hambre de realidad es una bazuca de ideas brillantes y amontonadas, a veces contradictorias, frases que provocan y despistan, pero que actúan como un concurso de moldes que compiten entre sí para darnos un encaje. Por ejemplo: “El arte no es la verdad, el arte es la mentira que nos permite reconocer la verdad”.

vía La verdad, esa gran versión | Babelia | EL PAÍS.

vía La verdad, esa gran versión | Babelia | EL PAÍS.

SFB – Presentación Casa Principal – 13/06/2014

(Texto pronunciado por el autor)

Presentación en Casa Principal - VeracruzEn primer lugar quiero dar las gracias al IVEC, en especial a Casa Principal que me brindó este lugar entrañable para mí, ya que Casa Principal fue el primer lugar donde presente mi primera novela hace ya dos años.

En segundo lugar a la maestra Úrsula Ramos que no nos ha podido acompañar muy a su pesar por estar indispuesta por problemas de salud, todos esperamos que se recupere lo antes posible. La maestra Úrsula es una de esas grandes mujeres que la vida te presenta muy de tanto en tanto, yo la conocí al poco tiempo de llegar a Veracruz. Mujeres que también están presentes en Sentada en el fondo de un bar, personajes que parecen secundarios, pero que dan sentido a toda una vida: la señora Tere, que cuidaba de los niños que sus familias no podían atender; la señora Teresina que acogió en su casa a Pepe, durante los veranos de su infancia y la hermana Teresa que de alguna manera salvó la vida al padre de Pepe cuando estaba en el campo de concentración. No es que no haya hombres igual de grandes, si los hay, pero su relevancia difícilmente se acerca a la de las mujeres.

También quiero dar las gracias al maestro Ignacio García, que repite presentación en esta mi segunda novela y que como explicaré después tiene alguna culpa de que este libro esté narrado por Pepe y que los lugares de los que hablan me sean conocidos.

Cómo no, quiero dar las gracias a mi compañera de taller, del taller de “los ursulitos”, a la licenciada Glenda Castillo, poeta de una sensibilidad exquisita. Muchas gracias a todas y a todos ustedes.

Yo aunque tenga muchos años, soy un escritor novel y aun que estoy en pleno proceso de formación quiero explicaros lo que significa para mi escribir.

Escribir es aprender sobre lo que quiero contar; es acercarme a una verdad que permanece oculta a ojos de muchos, incluso de mi mismo. Me gusta acercarme al borde del pozo oscuro que representa la búsqueda de ese pequeño secreto que ayudaré a desvelar a mis lectores. Doy por sentado lo imposible que es acercarse al Secreto en mayúsculas y no creo que el objetivo de la literatura de ficción sea desvelar ningún Secreto. Acercarse al pozo, ver alguna tímida luz, buscar la manera de contarla y  compartir el sentimiento de los personajes; eso es para mí escribir.

Quiero leeros algunas citas de escritores reconocidos con las que me siento identificado:

 

“La ficción es una mentira que encubre una profunda verdad”

Mario Vargas Llosa

 

“El arte de la novela se basa ante todo en la compasión”

Orhan Pamuk, nacido en Estambul, premio Nobel de Literatura en 2006 y su libro más conocido El Castillo Blanco.

 

“Una historia, cualquier historia, es más que la anécdota que nos cuenta. Cuando sentimos la conmoción de lo que yace bajo las palabras estamos frente a la literatura”

Mónica Lavín, una gran maestra y cuentista mexicana

Mi primer libro fue Ni modo, esta vida nos tocó vivir, en el abordé el tema del narcotráfico donde plasmé una visión muy personal sobre el mismo. Esta primera incursión en la novela me sirvió para descubrir, entre otras cosas, qué tipo de historias quería contar, y me di cuenta que tanto como persona, como escritor, me interesaban los temas sociales, esos temas rodeados de tabús, de invisibilidad y del menosprecio de mucha gente.

Una vez decidido que mi próxima novela trataría sobre otro tema social, me dispuse a escribir sobre la prostitución. Este tema me era menos desconocido que el narcotráfico, yo había nacido en el centro de Barcelona donde abundaban las putas y los bares de alterne en mi niñez.

El maestro Ignacio García, en la presentación de mi primer libro, me hizo reparar en la manera difícil con la que había iniciado mi trayectoria como escritor; en mi primera novela hablaba de un tema desconocido para mí (el narco) y de una ciudad (Veracruz) que no conocía, utilizando argot de “los bajos fondos” que tampoco conocía y por si fuera poco había escogido como narrador de la novela a una mujer, siendo yo hombre. Fruto de esa reflexión pensé que tenía razón, que para mi próxima novela escogería un narrador de mi propia edad y que hablaría de lugares que conociera bien. El día 25 de junio de 2012 aparece la primera anotación sobre la novela en mi libreta, tan solo dos meses después de haber publicado mi primer libro.

Una vez escogido el tema y los lugares que ya me eran conocidos, empezó el arduo camino de ir imaginando la historia y la manera de contarla, pienso que en la literatura actual, la manera de presentar la historia es quizás más importante que la historia misma.

En la novela hay tres tipos de narradores, sin contar las “mudas” de narrador que significan los diálogos por sí mismos.

Un narrador en primera persona: Pepe, personaje principal de la novela. Me decidí por este tipo de narrador para los capítulos en que Pepe nos cuenta historias de cuando era pequeño y para los capítulos en que Pepe habla con su madre enferma de alzheimer, capítulos estos que se convierten en extensos monólogos ante la enajenación de la madre. Para estos capítulos biográficos de Pepe escogí la primera persona, por tener más fuerza emocional, pensando que me ayudaría a crear un ambiente más íntimo con el propio lector.

Un narrador en tercera persona con, o equisciente: narra en tercera persona ligado al personaje central de la historia, Pepe. Este narrador nos cuenta los capítulos de la historia de Pepe con Camila y me permite dotar a la narración de cierta objetividad que hubiera sido casi imposible con un narrador en primera persona.

Un narrador omnisciente (que lo ve todo): utilizado solamente en un capítulo donde se relatan hechos que Pepe desconoce y que el autor necesita explicar a los lectores.

Las dos historias: la infancia y adolescencia de Pepe y el encuentro de Pepe con Camila; más los tres narradores ayudan al autor, o sea a mí,  a mostrar una imagen de la prostitución muy personal y poco convencional.

Por último querría hacer notar que si bien Pepe es la figura central del libro, la madre de Pepe y Camila son los personajes a través de los que gira toda la historia y de hecho son sus vidas las que dan sentido a todo el libro.

Los Elementos del Reino – Desde 2005 – Reseña de SFB

cropped-banner-sentada-en-el-fondo-del-bar.jpgPor: Ignacio García

El autor de SENTADA EN EL FONDO DE UN BAR me ha dicho que este libro está mejor escrito que su anterior obra (NI MODO; ESTA VIDA  NOS TOCÓ VIVIR);  lo que predispone al lector a disfrutar este  nuevo libro  de un modo diferente. Poniéndolo en palabras simples, estamos frente a una novela puntual, bien precisa en sus diálogos, con la alternancia narrativa de una tercera persona y una primera (con monólogos de increíble poesía), además de las diferentes escenas que, a manera de flash back, se desarrollan sin dejar un minuto al lector; se le lee y emociona de forma atrayente.

Así, sin mucho alarde ni malabarismos,  el autor lo mismo se detiene a describir minuciosamente su vida de infante, que recurre a las elipsis para dar saltos en el tiempo o en la evolución de algún personaje y centrarse en lo que más le interesa contar en ese momento. Las descripciones del pensar y actuar de cada uno de sus protagonistas, son tan transparentes en su quehacer que pareciera al lector estar inmerso en la escena.

En cierto modo SENTADA EN EL FONDO DE UN BAR pareciera ser una suerte de biografía, pero contada de un modo peculiar. En lugar de un narrador de principio a fin y que narra, evoca, juzga, interpreta o tergiversa maliciosamente mientras se ofrece a sí mismo como ojo que todo lo ve (y que de paso oculta y desprecia todo aquello que no le afecta directamente), en esta novela un narrador en primera persona hace las veces de punto de fuga en el que convergen las trayectorias de quienes han sido su entorno social y familiar. Pero la ambición del relato va mucho más allá del mero recuento de las peripecias de unos personajes: se trata de un recuento de los hechos que hacen pensar en la persona del propio autor.

El pretexto es  la historia de Pepe, un barcelonés bien adaptado a las entrañas de los territorios centro-americanos, y de Camila, una joven madre que por circunstancias propias de la crueldad humana se ve en manos de la trata de blancas, quien la prostituye. A partir de este hecho (que a decir el propio Joan Carles “no tiene sentido en el contexto del libro”) en el que Pepe se enamora de Camila (a quien más tarde pierde asesinada por un grupo de malandrines), el autor o crea historias paralela  a manera de un cinematógrafo y–ya se ha dicho—con  una pluma precisa,  llena de imágenes y personajes con emociones reales, soledad, fracturas de vida, recuerdos vívidos e incesantes, que para muchos no pasan de la cotidianidad, pero que están ahí, a la vista de todos, esperando manifestarse; y Joan Carles los relata con maestría.

Leer más en: Los Elementos del Reino – Desde 2005.

Ya llegaron los libros en papel de Sentada en el fondo de un bar, ¡qué ilusión!

Segunda novela de Joan Carles Guisado, una mirada poco convencional sobre la prostitución.

Segunda novela de Joan Carles Guisado, una mirada poco convencional sobre la prostitución.

Ya tengo los libros en papel, ¡qué ilusión!

Para mis amigos de México ya están disponibles, podéis hacer los pedidos por Inbox, el precio unitario es de 150 pesos, incluye el envío gratuito a cualquier lugar de México.

Para los amigos de Cataluña y España, estarán disponibles a finales del mes de junio, el precio unitario serán 10 euros incluyendo el envío gratuito a todo el Reino. Si estáis interesados podéis hacer los pedidos por inbox para ir organizando las cosas.

¡MUCHAS GRACIAS A TOD@S!

Orhan Pamuk: “El arte de la novela se basa ante todo en la compasión” | El País Semanal | EL PAÍS

  • Perseguido, atacado, Orhan Pamuk, premio Nobel de Literatura en 2006, en muchos países sería una gloria, salvo para ciertos sectores de la Turquía más ancestral
  • Profesor en la Universidad de Columbia, laico amarrado a la tradición de un islam cultural, la obra de Pamuk es un crisol de verdades tan volátiles como asentadas, una corriente inaprensible de energía cruzada, un mosaico complejo que le ha valido para ser una de las voces más autorizadas en el panorama narrativo mundial

Muchos creyeron que había ganado el Premio Nobel demasiado joven cuando con 54 años lo recibió de manos del rey Gustavo de Suecia. Pero Orhan Pamuk y su país, Turquía, habían esperado muchas décadas para un reconocimiento así. El autor de El castillo blanco, consagrado para el panorama internacional por voces como las de John Updike, llevaba ya una larga carrera de potentes novelas que han navegado varias épocas por las aguas del Bósforo. Relajado, y tras darse una vuelta por la Alhóndiga de Bilbao, donde participó en el ciclo Gutun Zuria, Pamuk desgrana las tensiones latentes entre el Este y el Oeste, el carácter de quien mira hacia ambas orillas para poder entender mejor los desencuentros.

Aquí, en la Alhóndiga de Bilbao, da por pensar, después de que usted se haya mostrado un gran defensor del papel de los lugares públicos en el mundo de hoy, para qué sirven estos grandiosos espacios de encuentro. ¿Cuál es su papel en la cultura, en el civismo? Estos lugares son concebidos como ágoras, donde la gente se reúne, interactúa… son esencialmente eso.

¿Ágoras posmodernas? Más o menos, muy cercanos a la actividad de la gente. Consiguen aumentar nuestro sentimiento de pertenencia hacia algo más trascendente que la propia individualidad.

Orhan Pamuk

(Estambul, 1952) es el escritor turco más reconocido del mundo contemporáneo. Premio Nobel en 2006, creció en el entorno de una familia laica muy apegada a Occidente que se reconoce en obras suyas como ‘El libro negro’ o ‘Cevdet Bey y sus hijos’. Su novela ‘El castillo blanco’ llamó la atención de autores consagrados en Estados Unidos, donde el autor imparte semestres en la Universidad de Columbia. Reconocido como el mejor radiógrafo de su ciudad, la magistral interpretación en la historia de su lugar de origen queda reflejada en toda su obra, pero especialmente en libros como ‘Estambul, memorias y la ciudad’. Ha conseguido también el France Culture y el Médicis, y el de los libreros alemanes.

Ha reflexionado usted a menudo sobre su obsesión acerca de la imposibilidad de trazar un final a las historias. ¿Ser consciente de eso le limita como escritor? ¿Existe el final ideal cuando sabes que todo continúa? Bueno, al final, casi todo acaba. Un final, en cierto modo, es una declaración de principios. Como nuestro epitafio en la tumba. Soy novelista, de este tiempo, y debo contar con ello, no como en las grandes epopeyas de la antigüedad, donde las historias podían continuar sin fin y se sumaba, se sumaba… Todo empieza y termina en el individuo, las personas. Cada una nos sugiere un todo. Eso nos otorga una especie de mandato, aunque nos resistimos a que las cosas se cierren. Más si esas historias que contamos le gustan a la gente.

Pero incluso las novelas, si son buenas, nunca acaban en nosotros, siempre podemos agarrarlas por segunda vez y hacer una lectura completamente diferente. ¿No será que comenzar y terminar una novela sencillamente se convierte en una convención, más que en un deber? Yo nunca decido el final de mis novelas antes de alcanzar la mitad. Puede que reescriba mucho los comienzos, hasta 50 veces, pero cuando llego al medio y me doy cuenta realmente de qué va, entonces decido el final. Debe aparecer espontáneamente. La naturaleza de los personajes lo da. Aparece con el proceso de la escritura. Les dedico tiempo a las criaturas que pueblan mis historias, me paso con ellos tres y cuatro años, lo voy descubriendo poco a poco, aunque domino plenamente su temática. Los contextos son claros, pero qué les ocurre singularmente a cada uno, no tanto; con quién se casan o se pelean no lo llego a saber hasta un tiempo después. Ahora, cuando se me ocurren, no lo reescribo tantas veces como el principio, sale de una, así… Sin embargo, las primeras frases deben estar muy meditadas.

Se nota en usted: “Un día leí un libro y toda mi vida cambió”. Así comienza La nueva vida. ¿No es ese el íntimo y tremendo deseo de cualquier escritor? ¿Cambiar la existencia de sus lectores? Todo el mundo se sabe de memoria ese comienzo en Turquía, incluso se han hecho anuncios. A veces me hace feliz, otras me entran ganas de demandarlos, pero se me pasan.

Leer más en: Orhan Pamuk: “El arte de la novela se basa ante todo en la compasión” | El País Semanal | EL PAÍS.

Albert Sales: “El control la marginalidad pasa por criminalizar a la persona en situación de pobreza”

Albert Sales / Enric CatalàSales sostiene que en España la mayoría de la población reclusa proviene de entornos empobrecidos y es condenada por trapicheos vinculados a la miseria.

El politólogo prevé que en un futuro un tercio de la población sufrirá carencias materiales importantes y casi no se generará trabajo asalariado.

Albert Sales (Barcelona, 1979) es politólogo y sociólogo. Actualmente es profesor del Departamento de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Pompeu Fabra y del Departamento de Derecho Público de la Universidad de Girona. A lo largo de su trayectoria, Sales ha realizado investigaciones sobre exclusión social, pobreza urbana y condiciones laborales. Activista comprometido con los movimientos sociales, en su último libro El delito de ser pobre (Icaria Editorial) reflexiona sobre la gestión neoliberal de la marginalidad. A grandes rasgos, plantea que, en medio de una creciente extensión de la pobreza y las desigualdades, las ayudas públicas son sustituidas por filantropía privada, denuncia la utilización del sistema penal como instrumento de sumisión de la marginalidad y critica que se culpabilice a la persona de su situación de exclusión social y no se aborde el problema desde un punto de vista estructural.

Se produce, según dice en su libro El delito de ser pobre, una criminalización de la pobreza.

El modelo de control de la miseria o la marginalidad pasa para criminalizar a la persona en situación de pobreza haciéndola culpable de su situación y diciéndole que si trabaja podrá llegar dónde quiera cuando, eso, es totalmente falso. Se utiliza el sistema penal para frenar cualquier disidencia política y social cada vez con más mano dura con la excusa de que hay violencia en la calle. Ahora no hay más delincuencia que en los años 80. Es la excusa para que el sistema penal actúe como contención de la marginalidad. El resultado es una hiperinflación carcelaria. Estados Unidos nos muestra el camino, con 700 personas recluidas por cada 100.000 habitantes.

¿Qué se busca poniendo en la prisión a estas personas de entornos marginales?
Hay una escalada del populismo punitivo. Es una tendencia que se inició en los años 80 en los Estados Unidos y Gran Bretaña en paralelo a las reformas económicas y sociales del neoliberalismo. Y supone un replanteamiento de las políticas, no sólo de las políticas penitenciarias y penales, sino de las políticas sociales. Se produce una contrarreforma del sistema de bienestar en el que se intenta hacer pasar por excusas todas aquellas explicaciones estructurales de la delincuencia. Siempre que se intenta explicar que una persona que delinque es porque ha crecido en un entorno desfavorecido, se acusa a los investigadores de estar dando excusas sociológicas y se intenta transferir la responsabilidad de las situaciones que se pueden dar en la sociedad a la persona, a la capacidad de elección de cada uno.

Siga con su discurso.

Las reformas económicas, la erosión del mercado laboral, el hecho de que las carreras laborales se fragmenten, la reconversión de la gente constantemente para encontrar trabajo y adaptarse a las nuevas situaciones generan muchos miedos y muchas incertidumbres personales. El principal problema de muchas personas es saber si de aquí a dos meses tendrán trabajo. Pero delante de todas estas incertidumbres e inseguridades, no se produce una discusión política. Estas inseguridades se dan como algo natural. Es el problema individual de cada uno ante una evolución natural de las cosas. El problema no se aborda desde un punto de vista estructural. Tampoco hay unas fuerzas mayoritarias de izquierdas que digan que el problema es estructural, que este mercado de trabajo es inaceptable. Se nos da por hecho que esta globalización es un fenómeno que no se puede frenar, que nos ha llevado hacia donde estamos ahora. De aquí, todo el discurso de que hay que ser competitivos a nivel internacional, que se tiene que flexibilizar el mercado laboral, que se tiene que privatizar y se tienen que recortar las prestaciones sociales.

  ¿Estas causas estructurales dónde tienen su origen?

Las economías del bienestar se generaron después de unos grandes traumas históricos, dos guerras mundiales, y a partir de las conquistas del movimiento obrero. El movimiento obrero consigue unas concesiones por parte del capital con forma de estado del bienestar. Durante este estado del bienestar se entiende que la pobreza es algo marginal. El crecimiento económico arrastra a todo el mundo hacia un cierto bienestar. ¿Cuál es el problema? Que en el momento en que se aplican las medidas de retroceso, las contrarreformas neoliberales en el estado del bienestar, el riesgo de pobreza se extiende hacia una población mucho más amplia y afecta a las llamadas clases medias europeas.

La llamada nueva pobreza no para de crecer.

Cuando se empiezan a aplicar las contrarreformas liberales se sacan una serie de cojines sociales y muchas personas empiezan a caer en situación de exclusión. Son nuevos perfiles de pobreza. Pero la nueva pobreza que se nos ha vendido que está vinculada a la crisis, es una nueva pobreza que empieza a aparecer a partir de los años 70 y 80. Y esta nueva pobreza también se trata desde la misma visión que en los estados del bienestar pero en un marco diferente y más amplio.

O sea, según usted, ahora se continúan repitiendo los mismos errores en la gestión de la pobreza.

Continuamos pensando en la persona en exclusión como la persona que no sabe gestionar su propia vida y que, además, quiere depender de los servicios públicos. Los medios y los políticos han reproducido discursos muy peligrosos. Se defiende que las personas viven en la pobreza porque no tienen ganas de trabajar, o porque no son bastantes emprendedoras. Durante la crisis, primero, se ha hablado de que los parados no buscan trabajo porque tienen subsidios, y cuando todo el mundo acepta que el mercado español es disfuncional y que no volveremos a generar ocupación para dar trabajo a todas estas personas que están en el paro, entonces empiezan a hablar de emprender. Se insiste en qué hay un problema de emprendedores y los discursos se centran en que las personas que lo están pasando peor son parásitos de la sociedad. Y si encima se trata de una persona en situación de vulnerabilidad que delinque o hace actividades mal vistas o al límite de legalidad, se produce una represión muy dura. Hay un elemento penalizador y criminalizador de cualquiera que se encuentre en situación de pobreza y no haga esfuerzos titánicos para volver a entrar en un mercado laboral cada vez más precario e indigno.

 

Leer más en: Albert Sales: “El control la marginalidad pasa por criminalizar a la persona en situación de pobreza”.

TIPOGRAFÍA: 5 FONTS – TIPOS DE LETRAS PARA EL TEXTO DE UN LIBRO

Eriginal Books

Una de las principales decisiones de un autor independiente al publicar un libro impreso es cual tipo de letra (fuente o font)  usar para el  texto. La gran tentación es usar Times Roman  / Times New Roman, pero no es la más aconsejable para un libro. Times Roman es apropiada para los periódicos y lecturas cortas porque es una letra condensada para aprovechar el máximo de espacio.

El tipo de letra para los libros debe tener una composición tipográfica que no canse a la vista a lo largo de  las 55 000 o 100 000 palabras que puede tener una obra. Debe crear un flujo de lectura coherente que sea visualmente satisfactorio.  Las letras serif –con pequeñas líneas en cada uno de los extremos de la letra- ayudan a crear un enlace virtual entre una letra y otra, lo que contribuye a una lectura fluida.

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Otro elemento a tomar en…

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EL ESTILO LITERARIO

Soy mi palabra

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Cuando comencé a publicar historias mi mayor miedo era si encerrarían eso que llaman “estilo literario”, principalmente porque no tenía muy claro qué era. Parece que habláramos de un concepto abstracto, algo indefinible. Si buscamos en Google estas dos palabras nos saldrán un sinfín de páginas donde intentan explicar qué quieren decirnos los eruditos cuando aconsejan al escritor crecer en su oficio con estilo. Aun así, después de leer y leer, sigue siendo difícil entender qué significan. Es como contestar a por qué amamos, podríamos dar mil razones, pero ninguna de ellas lo explicaría.

Pues bien, creo que ya lo sé, he comprendido que a menudo complicamos lo sencillo simplemente porque damos por hecho que cualquier conocimiento que pertenezca al mundo del intelecto forzosamente tuviera una dificultad añadida; pero no es así, el significado de “estilo literario” es simple. Nada como extrapolar el concepto a cualquier otro oficio para entender…

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