Reseña de José Gutiérrez-Llama: Ni modo, esta vida nos tocó vivir

En sentido figuradoReseña publicada “En sentido figurado“. Julio 2012.

LA ELECCIÓN DE LO ÚTIL

JoséGutierrez-Llama

México2012

Ni modo, esta vida nos toco vivir, título que expresa un ánimo de resignación con el que no deambulan los personajes de Guisado en esta novela que nos adentra al mundo del narcotráfico en México. El tema no es poca cosa en un país donde existen algunas zonas geográficas bajo un clima de extrema violencia causada por las organizaciones criminales que se disputan estos territorios y que, en los seis últimos años arroja un saldo de más de 50 mil víctimas. Y bueno, si bien es cierto que la mayor parte de estas bajas se ha dado en el bando delincuencial, es imposible que un combate así mantenga al margen a la población civil. Desdeluego que compartir una frontera de más de 3 mil km con Estados Unidos (el mayor consumidor de drogas en el mundo), aunado a las diferencias macroeconómicas prevalecientes entre ambos países, crea las condiciones idóneas para la operación de estas bandas que atienden un mercado de más de 150 mil millones de dólares al año. Con esta fuerza económica, el narcotráfico se convierte en un poder fáctico capaz de infiltrar estructuras políticas y de gobierno y, por si fuera poco, estimula el crecimiento de otro de los mercados negros más atractivos, como es la compraventa de armas, que abona a que dichas organizaciones incrementen su potencial delictivo y violento.

Por supuesto no voy a entrar a analizar con detalle este tema, en primera instancia, porque requeriría de un espacio mayúsculo y en segunda, y más importantemente, porque que éste necesita una opinión más calificada. No obstante ya grandes rasgos, se puede decir que el fenómeno del narcotráfico genera a su vez otros fenómenos sociales bastante significativos, como puede ser el incremento en el consumo interno (México dejó de ser un país de trasiego), la formación de una base social que protege a los delincuentes que crean fuentes de trabajo y bienestar en las pequeñas comunidades y, muy especialmente, el deseo creciente de mucha gente por alistarse en las filas de estas organizaciones, ya que las consideran una mejor opción para forjarse un porvenir más promisorio del que ofrecen los medios convencionales.

A últimas fechas, el tema del narcotráfico en México se ha vuelto recurrente en la literatura contemporánea y ha sido tratado por escritores mexicanos como Luis Humberto Crosthwaite o Elmer Mendoza. Sin embargo, autores de otras latitudes no han permanecido ajenos a él. Un ejemplo significativo lo encontramos en La reina del sur, de Pérez-Reverte. Y bueno, con relación a esta última, tal vez la diferencia más significativa que presenta la obra de Guisado radica precisamente en la concepción del narcotráfico como un medio de supervivencia más apetecible y no como un destino forzado por las circunstancias o el azar. En la novela de Pérez-Reverte el destino empuja a “Teresa Mendoza” a incursionar en el tráfico de drogas, mientras que en Ni modo, esta vida nos tocó vivir, Guisado prepondera las distintas motivaciones y decisiones de los personajes para delinear un porvenir consecuente a cada uno de ellos. La diferencia no es poca cosa y contrapone libertad y destino.

Así, los personajes de Guisado deciden el rumbo de sus vidas, motivados por su precaria situación familiar. La libertad no por fuerza conduce por lo que la moral de la época indica. C. S. Pierce, una de las figuras más importantes del pragmatismo, equipara verdad y utilidad y agrega que al ser la utilidad un concepto relativo, es frecuente que exista una confusión de principios en aras de lo útil. De tal suerte, es claro que los actores que nos presenta Guisado se guían con base en la utilidad como precepto fundamental, e intentan resolver sus necesidades personales sin tomar en cuenta la idea del “bien común”. No es extraño. El propio utilitarismo, corriente antagónica al pragmatismo que postula y enaltece la idea del bien común,menciona que esta noción puede ser desdeñada por quienes se encuentran en condiciones de atraso social (backwardstates of society). Más aún, Stuart Mill (principal exponente del utilitarismo) define este estado como la única situación que excluye a las personas de cumplir con el “principio de daño”, en el que “cada individuo tiene derecho a actuar de acuerdo con su propia voluntad en tanto tales acciones no perjudiquen a otros”.

Ese es el caso en esta la novela que no sólo transita por el mundo del narcotráfico, sino por un complejo entramado en que los actores toman decisiones ineludibles en medio de un árido pasado y presente y, por supuesto, ante la dificultad de alcanzar un futuro digno. En consecuencia, el hilo conductor de la historia pasa a un segundo plano ante la necesidad de sustentar los móviles por los que los personajes se decantan. En este sentido, cabe destacar la destreza de Guisado para describir con detalle los motivos de protagonistas como “La flaca”, a la que el lector no sólo llega a comprender, sino a acompañar, en su temeraria inmersión en este mundo del que pocos tienen la suerte de salir bien librados.

No obstante, el condicionamiento que limita el actuar de los personajes desaparece en la figura de los integrantes más pequeños de la familia; “El mocos” y “Lalo”, que debido a los beneficios económicos que han obtenido sus hermanos a través de su participación en el mercado de la droga, resuelven tomar otro camino y alejarse de los riesgos que implica mantenerse dentro del negocio familiar. Estos dos personajes superan las condiciones de precariedad y resuelven con base en un criterio de utilidad distinto. Es nuevamente a través de la libertad, que se desarrollan fuera de la ilegalidad en que se encuentra inmersa su familia, y logran construirse un futuro del que sus hermanos quedaron marginados por elección propia.

Ni modo, esta vida nos tocó vivir, narra la historia de una familia limitada por su situación socio-económica que refleja la realidad de comunidades enteras en México, que ante la imposibilidad de superar sus condiciones de pobreza, ven en el narcotráfico una solución, casi inmediata, de garantizar su subsistencia. Una realidad oscura que el autor narra a través de simpáticos personajes pero siempre respetuoso de lo que representa para México este grave problema.

Lo que han dicho de “Ni modo, esta vida nos tocó vivir”

“…cabe destacar la destreza de Guisado para describir con detalle los motivos de protagonistas como “La flaca”, a la que el lector no sólo llega a comprender, sino a acompañar, en su temeraria inmersión en este mundo del que pocos tienen la suerte de salir bien librados…”

José Gutierrez-Llama, de su reseña publicada “En sentido figurado

“…Los personajes de la novela de Guisado, hacen alarde de su jerga como mecanismo de defensa ante su medio. El discurso de La Flaca, el Negro, El Mocos, son el eco de los seres humanos marginados por  los  entuertos de intereses manipuladores  y de esquemas de gobierno arbitrarios, élites explotadoras centradas en  materialismos amorales y monetarios, así como  también  a la falta de cohesión e integridad  de  diversas conciencias sociales, a veces conformes y resignadas a los designios de otredades, ajenas a ellas…”

Ivonne Moreno Uscanga, de su reseña publicada en “Los Elementos del Reino

“…Un estilo ágil, los capítulos son muy pequeños lo cual facilita la atención del lector… se describe un ambiente bien preciso de Veracruz, que habla de un trabajo de investigación: de las personas, de los lugares y de la forma de hablar.

En cada capítulo hay un evento, que Joan Carles deja a la imaginación del lector. Una mutación en cada uno de los personajes…”

Ignacio García, de su intervención el presentación del libro en Veracruz

“Por más que se lo expliquen, la Flaca no entiende porque los Reyes no le traen nada, ni a ella ni a su amigo el Negro. ¿Acaso ellos no son tan buenos como el hijo del tendero? …
El narcotráfico desde el punto de vista de los que lo practican como único medio a su alcance de salir de la pobreza narrado de una forma amena que atrapa nuestra atención desde el primer momento… la voz de la Flaca, realista, práctica e instintivamente tierna, nos pasea por unas vidas frenéticas que se saben perdidas y que se redimen en el futuro de los suyos.

Frida-G, de su opinión en Amazon.es