Los Elementos del Reino – Desde 2005 – Reseña de SFB

cropped-banner-sentada-en-el-fondo-del-bar.jpgPor: Ignacio García

El autor de SENTADA EN EL FONDO DE UN BAR me ha dicho que este libro está mejor escrito que su anterior obra (NI MODO; ESTA VIDA  NOS TOCÓ VIVIR);  lo que predispone al lector a disfrutar este  nuevo libro  de un modo diferente. Poniéndolo en palabras simples, estamos frente a una novela puntual, bien precisa en sus diálogos, con la alternancia narrativa de una tercera persona y una primera (con monólogos de increíble poesía), además de las diferentes escenas que, a manera de flash back, se desarrollan sin dejar un minuto al lector; se le lee y emociona de forma atrayente.

Así, sin mucho alarde ni malabarismos,  el autor lo mismo se detiene a describir minuciosamente su vida de infante, que recurre a las elipsis para dar saltos en el tiempo o en la evolución de algún personaje y centrarse en lo que más le interesa contar en ese momento. Las descripciones del pensar y actuar de cada uno de sus protagonistas, son tan transparentes en su quehacer que pareciera al lector estar inmerso en la escena.

En cierto modo SENTADA EN EL FONDO DE UN BAR pareciera ser una suerte de biografía, pero contada de un modo peculiar. En lugar de un narrador de principio a fin y que narra, evoca, juzga, interpreta o tergiversa maliciosamente mientras se ofrece a sí mismo como ojo que todo lo ve (y que de paso oculta y desprecia todo aquello que no le afecta directamente), en esta novela un narrador en primera persona hace las veces de punto de fuga en el que convergen las trayectorias de quienes han sido su entorno social y familiar. Pero la ambición del relato va mucho más allá del mero recuento de las peripecias de unos personajes: se trata de un recuento de los hechos que hacen pensar en la persona del propio autor.

El pretexto es  la historia de Pepe, un barcelonés bien adaptado a las entrañas de los territorios centro-americanos, y de Camila, una joven madre que por circunstancias propias de la crueldad humana se ve en manos de la trata de blancas, quien la prostituye. A partir de este hecho (que a decir el propio Joan Carles “no tiene sentido en el contexto del libro”) en el que Pepe se enamora de Camila (a quien más tarde pierde asesinada por un grupo de malandrines), el autor o crea historias paralela  a manera de un cinematógrafo y–ya se ha dicho—con  una pluma precisa,  llena de imágenes y personajes con emociones reales, soledad, fracturas de vida, recuerdos vívidos e incesantes, que para muchos no pasan de la cotidianidad, pero que están ahí, a la vista de todos, esperando manifestarse; y Joan Carles los relata con maestría.

Leer más en: Los Elementos del Reino – Desde 2005.

Reseña de Ivonne Moreno Uscanga: NI MODO, AQUI NOS TOCO VIVIR

Reseña publicada en Los Elementos del Reino.
Texto leído en la presentación del libro del escritor catalán Joan Carles Guisado, en el que participararon, además de la autora, la Mtra. Ursula Ramos e Ignacio García.

Tras la lectura en los diarios y reportes de páginas web acerca de la lacerante violencia en nuestro país a causa del azote social del narcotráfico, e indignarnos, nos viene  bien,   de manera inmediata, situar dicha aberración  dentro de una atmósfera novelesca,   pues así   reubicamos al relato como esa constante de actualización en  la trama narrativa . A pesar de tener importantes referentes en este género: Federico Campbell, Arturo Pérez Reverte, Elmer Mendoza, Francisco Martín Moreno y Ricardo Ravelo, la huellas del hampa ligada a los carteles de la drogas, parecieran tomar distintos parámetros cuando de exponer sus lastres se trata.
Los científicos sociales del siglo XX preocupados por darle un marco teórico a los estragos de la miseria contemplan la desigualdad como mal endémico de los sistemas totalitarios.  Los primeros análisis estuvieron asociados con los preceptos de Malhus , Darwin y la ley de capilaridad social,  así se justificó la lucha humana por la supervivencia ,  en la actualidad, recrudecida, pues no se trata solo de sobrevivir, sino    de sojuzgar, mutilar y a veces matar por matar. Foucault, lo vislumbró con  su radiografía del poder, Bordieu con su enfoque, estudia  al detrito social a causa de las rapaces hegemonías y en América Latina teóricos como   González Casanova, Bartra, Cardoso entre otros diagnosticaron a la miseria y desarticulación de clases social como detonante de la depauperización.  Podamos dar hermenéutica entre principios antropológicos y políticos  a los actuales episodios del relato,  y agregar sentadas las bases  al periodismo, p como abrevadero   importante en las tendencias híbridas de la narrativa contemporánea.
Joan Carles Guisado no ajeno a este parámetro de declive axiológico se une a la forma de novelar a las voces enajenadas y dolientes. Sus tiempos se cruzan entre  un pasado recurrente y días comunes sin visos de futuro.  El panorama de la historia Ni modo esta vida nos tocó vivir, se soporta en una infancia truncada por la desesperanza y la extrema pobreza o tal vez debíamos decir,  de niños miserables  con   sueños rotos, y algunos dulces recuerdos, como aliento y cobija de sus ilusiones. Seres mutilados anímicamente, sin   la certeza de convertirse en adultos realizados,  y uno de tales desencantos  estriba en quedarse sin regalos  las noches de Reyes Magos.
Los personajes de la novela de Guisado, hacen alarde de su jerga como mecanismo de defensa ante su medio. El discurso de La Flaca, el Negro, El Mocos, son el eco de los seres humanos marginados por  los  entuertos de intereses manipuladores  y de esquemas de gobierno arbitrarios, élites explotadoras centradas en  materialismos amorales y monetarios, así como  también  a la falta de cohesión e integridad  de  diversas conciencias sociales, a veces conformes y resignadas a los designios de otredades, ajenas a ellas.
No escandaliza la novela de  Guisado, al contrario nos despierta, pues nos ubica   en otros episodios del arte. En pintura  contemporánea  con Daniel Mendoza, discurso plástico exhibido en Casa Principal hace unos años   y más atrás, nos empata  a cineastas en México  como  Luis Buñuel y Los Olvidados  debido al tratamiento de  los escarnios de la miseria y su consecuencias funestas, no obstante lo crítico, en La narrativa de Guisado, es arrastrar dicha problemática hasta el extremo de mermar los códigos más elementales de ética.
Las guerras, el poder,  la ignominia de la aniquilación del hombre por el mismo hombre como sentencia de Hobbes nos convierte por debajo de los lobos, especie estereotipada en salvajismo depredador. Con su novela Guisado se estaciona de nueva cuenta en paradigma de lo execrable donde las luces como en el citado filme de Buñuel ,nos adentran a nuevas  estéticas, La estética del Horror, descrita  por medio del relato, la investigación y el testimonio,  luego entonces, a lo Guisado ¡ Viva la narrativa!

Lo que han dicho de “Ni modo, esta vida nos tocó vivir”

“…cabe destacar la destreza de Guisado para describir con detalle los motivos de protagonistas como “La flaca”, a la que el lector no sólo llega a comprender, sino a acompañar, en su temeraria inmersión en este mundo del que pocos tienen la suerte de salir bien librados…”

José Gutierrez-Llama, de su reseña publicada “En sentido figurado

“…Los personajes de la novela de Guisado, hacen alarde de su jerga como mecanismo de defensa ante su medio. El discurso de La Flaca, el Negro, El Mocos, son el eco de los seres humanos marginados por  los  entuertos de intereses manipuladores  y de esquemas de gobierno arbitrarios, élites explotadoras centradas en  materialismos amorales y monetarios, así como  también  a la falta de cohesión e integridad  de  diversas conciencias sociales, a veces conformes y resignadas a los designios de otredades, ajenas a ellas…”

Ivonne Moreno Uscanga, de su reseña publicada en “Los Elementos del Reino

“…Un estilo ágil, los capítulos son muy pequeños lo cual facilita la atención del lector… se describe un ambiente bien preciso de Veracruz, que habla de un trabajo de investigación: de las personas, de los lugares y de la forma de hablar.

En cada capítulo hay un evento, que Joan Carles deja a la imaginación del lector. Una mutación en cada uno de los personajes…”

Ignacio García, de su intervención el presentación del libro en Veracruz

“Por más que se lo expliquen, la Flaca no entiende porque los Reyes no le traen nada, ni a ella ni a su amigo el Negro. ¿Acaso ellos no son tan buenos como el hijo del tendero? …
El narcotráfico desde el punto de vista de los que lo practican como único medio a su alcance de salir de la pobreza narrado de una forma amena que atrapa nuestra atención desde el primer momento… la voz de la Flaca, realista, práctica e instintivamente tierna, nos pasea por unas vidas frenéticas que se saben perdidas y que se redimen en el futuro de los suyos.

Frida-G, de su opinión en Amazon.es